jueves, 27 de octubre de 2016

El mayor perdedor / JRP

El colega matancero Arnaldo Mirabal, un amigo de esos que ya no abundan y que encontré a raíz del tristemente célebre “Caso Pantoja”, en uno de nuestros extensos intercambios telefónicos, me dijo que conmigo la Upec se había dado un tiro de gracia. Otro excelente periodista, el bloguero Harold Cárdenas, también de Matanzas, advirtió en su artículo “El debate equivocado”: “Ojalá el efecto final de todo esto no sea botar el sofá una vez más”. Quizás ambos criterios hoy cobran más validez que en el propio momento que fueron esgrimidos por ellos.
Por más que lo analizo no logro entender a la Upec, organización a la que un día por absoluta voluntad y al cumplir los requisitos que esta exige, decidí solicitar mi ingreso a la misma el cual me fue concedido.
En auténtico acto de aquello que los cubanos definimos como “perreta”, la Upec, alejándose de sus propios principios y de la ética que tanto cacarea, acaba de publicar un editorial bajo el título de: “Ante actos no meditados”, el cual ofrece claras muestras de no haberse meditado muy bien.
Lo primero que me parece hasta un tanto risible es la absurda pretensión de la Comisión Nacional de Ética CNE de que mantuviera en una “discreta espera” mi caso hasta mediados de 2018 cuando ha de celebrarse el próximo congreso de la Upec.
También me resulta un tanto curioso las ronchas que levantó en quienes dirigen tanto la Unión de Periodistas de Cuba como la CNE la cronología que hace algunos días publiqué en mi blog con el objetivo —como especifiqué— “La comprobación de algunos errores, equivocaciones e incluso tergiversación de la realidad en algunas publicaciones, respecto a lo que ha trascendido como el “Caso Pantoja”, recaba de oportunas aclaraciones de mi parte”; y no como asevera el editorial, que el caso fuera un suceso de permanente interés en los medios digitales, interés que tanto la arbitraria medida de la administración, ratificada por el Órgano de Justicia Laboral como por el Tribunal Municipal recientemente, como la determinación de la CNE despertaron y con creces un considerable interés mediático.
De manera un tanto ofensiva, el editorial plantea: “El hecho evidencia que no suele detenerse a meditar las consecuencias de sus actos”. Lo mismo pudiera decir yo de la desacertada determinación de publicar el editorial y el dictamen de la CNE.
La decisión pensada con detenimiento de hacer pública la sentencia del Tribunal, no creo le otorgara a la Upec el derecho de publicar el referido dictamen. Desde el pasado 16 de septiembre tengo en mi poder tal fallo el cual nunca pretendí hacer público, sobre todo por lo reprochable de su contenido y lo extremista de una medida “que no sanción” de separarme cinco años de la Upec, como reprochable es que sigan insistiendo y valiéndose de supuestas distorsiones de la realidad cuando lo que hice fue citar el fragmento final del dictamen de la CNE lo cual se puede comprobar al comparar la cronología con el dictamen que hizo público la Upec, para corroborar lo que afirmó Harold Cárdenas en El debate… “La UPEC es una organización no gubernamental que tiene como primer objetivo “defender a los periodistas en el ejercicio legal y ético de su profesión, así como su derecho de acceso a las fuentes“. Y ciertamente dio la impresión de que la UPEC se lanzó con entusiasmo a la expulsión.”
Plantea además el editorial: “La medida disciplinaria adoptada por la Comisión Nacional de Ética, cerraba la susodicha cronología…”. Incierto, la susodicha cronología cerró de la siguiente manera: “El Tribunal Municipal fijó el Acto de Comparecencia Pública para el día 22 de septiembre el cual tuvo que posponerse para el día 29 por razones justificadas. El día 29 como estaba previsto se desarrolló en la sede del Tribunal Municipal de Holguín el Acto de Comparecencia Pública. El encuentro de casi cuatro horas de duración se desarrolló en un clima respetuoso y apegado a la ley. El tribunal decidió realizar un segundo Acto de Comparecencia el que se llevará a cabo el próximo miércoles 12 de octubre. Posterior a dicho acto y después de hacer las valoraciones pertinentes, el jurado deberá emitir su veredicto.”
Pero mucho más desatinada es la siguiente aclaración del editorial: “Es importante aclarar que el hecho de estar separado de la Upec por cinco años NO le impide laborar en un medio de prensa, porque la filiación a la organización es voluntaria y no tiene que ver con lo administrativo y lo laboral”. La pregunta es muy simple. ¿Qué medio de prensa estaría dispuesto a ofrecerme trabajo? La separación fue de Radio Holguín, sin embargo mi querida emisora CMBF Radio Musical Nacional me cerró de inmediato el contrato que tenía con esta por más de quince años. En algún momento del proceso pedí de favor a la dirección de la Emisora Provincial CMKO Radio Angulo, me empleara en cualquier ocupación y se me dijo que esperara a que el Tribunal emitiera el fallo. El pasado lunes 24 conversé con la directora del sistema de la radio en la provincia, le planteé mi aspiración y sobre todo necesidad de que se me contratara en la CMKO y la respuesta fue que no es ético que ella me de empleo en la emisora provincial cuando fui separado definitivamente de una entidad a su cargo. Le pedí entonces que valorara la posibilidad de contratarme como realizador y su respuesta me dio a entender que quizás en algún momento indefinido pudiera ser. Cabe entonces repetir la pregunta: ¿Qué medio de prensa estaría dispuesto a ofrecerme trabajo?
A lo que el editorial plantea: “Así, sin más antecedentes que los citados por Ramírez Pantoja, posiblemente la Comisión Nacional de Ética pueda aparecer ante la opinión pública como un tribunal implacable y Ramírez Pantoja una víctima inocente, incluso ingenua. Esa parece ser la intención.” Pues se equivoca una vez más la Upec. En ningún momento ha sido mi intención parecer una víctima ingenua porque en principio no lo soy. Cada una de mis decisiones, publicaciones, declaraciones, han estado respaldadas por la responsabilidad, y como le dije en un correo personal al profesor Luis Sexto, cuya respuesta por cierto tiene una singular similitud al editorial, no era mi pretensión entablar un debate con la Upec. Para mí la Upec sigue siendo una organización respetable, son aquellos que la dirigen quienes la continúan enlodando con su accionar. Su vicepresidenta primera con su desacertado y antiético comentario “Verde con puntas…”, el cual recibió el cuestionamiento y la desaprobación de buena parte de la membresía de la Upec; y ahora el editorial de marras que a mi modesto juicio, deja mucho que desear, sobre todo al poner al descubierto un documento que solo yo tenía el derecho de hacer público y por avergonzarme de la determinación de la CNE no hice pública la totalidad de su contenido, limitándome a dar a conocer el fallo sin entrar en detalles.
Presumo que el editorial, más que para intentar limpiar la imagen de la Upec ante el “Caso Pantoja”, deviene la respuesta que con todo derecho pudo haber ofrecido Radio Holguín, pues se trata de la sentencia del proceso administrativo no de la Upec. Indiscutiblemente la Upec ha emprendido una “guerra” contra quien hasta el 15 de septiembre fuera uno de sus miembros.
Que triste ha de ser para las nuevas generaciones de periodistas cubanos, para esos jóvenes que ejercen hoy mi irrenunciable profesión del periodismo, ver que la organización por la que tal vez hoy sientan el mismo orgullo y deseo de pertenecer a ella como en su momento yo lo sentí, y hoy me lacera la injusta y prolongada separación; que esa organización arremeta con saña contra aquel que ni siquiera dijo, solo cumplió con lo que creyó su deber.
Sin embargo, me animan a seguir en pie de lucha todos esos colegas cercanos y lejanos que de sobra sé aunque no lo expresen —a veces el silencio pesa más que un discurso— cuestionan y desaprueban toda la injusticia alrededor del “Caso Pantoja” u otros como Harold; y vuelvo al “Debate equivocado” de Harold Cárdenas donde dice:
“No debemos seguir poniendo a nuestros profesionales en la disyuntiva de publicar o silenciar hechos de interés público por secretismos que hasta el presidente (Raúl Castro) ha criticado. Agradezco que hayan transcrito sus palabras porque sin ellas nunca hubiera comprobado cuán bien Karina representa a los revolucionarios de nuestra generación. Yo hubiera consultado con ella antes de publicarlas, no sé si la ética profesional lo exige o no, pero cuando se habla a camisa quitada a veces omitimos matices y esto puede ser usado por quienes están a la caza de cualquier desliz con potencial de escándalo. El periodista que distribuyó la información en Holguín cometió ese error inicial de lanzarse aventuradamente a una acción que pronto escapó de su control. Y podemos suponerle mil defectos o virtudes pero no los sabemos así que debemos concentrarnos solo en hacer justicia. ¿La sanción impuesta sobre él es acorde al hecho? En realidad parece más ejemplarizante que justa y debería revisarse seriamente. Pero el mayor perdedor en este asunto es la Unión de Periodistas de Cuba.”

4 comentarios:

  1. Precisamente un caso como este evidencia cuánto nos falta por andar en materia de justicia laboral. La sanción impuesta por la UPEC más que impartir justicia se torna ejemplarizante, como bien expresa el colega Harold, para que tomen nota ahora los periodistas, jovenes o no, y sepan que, de creerse que los tiempos cambiaron y se acabaron los secretismos, pueden publicar en sus bitácoras personales o redes sociales lo que el olfato periodístico les dicte.
    La medida de la emisora Radio Holguín fue peor. Solo faltó la letra escarlata en la camisa de Pantoja para completar el caso. ¿Bajo qué argumento laboral expulsan a Pantoja de su centro laboral? ¿Se agotaron todas las posibilidades que otorga el Código del Trabajo para dar tratamiento a la acción del colega? ¿Por qué cerrarle las puertas y no darle la oportunidad de enmendar el error? Quien no haya escrito nunca un texto y haya sentido el afán del periodista de debatir, interpretar, comentar o publicar un hecho puede fácilmente erigirse en juez y dictar sentencia. SI Pantoja hubiera sido abogado su error estaría hoy tras las rejas, pero es periodista y, lamentablemente, su error se publicó, pero ello no es motivo para silenciarlo por siempre. La esencia del Socialismo es condenar el error, pero salvar al hombre. ¿Lo salvó la Dirección Provincial de Radio en Holguín? ¿Lo salvó la UPEC? ¿Y por qué nadie analiza con la vicepresidenta primera sus festinadas palabras?

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  2. Gracias Aureliano. Tienes razón en todo lo que planteas. Esa es la esencia que los inquisidores no quieren ver. La historia pasará cuentas.

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